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Inicio > Franciscanos en Chile > Historia de la Provincia
PROVINCIA FRANCISCANA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Siguiendo las huellas de Nuestro Señor Jesucristo a la forma de San Francisco,
los hermanos menores llegan a Chile en Agosto de 1553. En esta fecha ingresan a
Chile los primeros frailes provenientes de la Provincia de los 12 Apóstoles de
Perú.
Cinco son los religiosos que componían la primera misión de franciscanos. Ellos
eran:
El ingreso a territorios chilenos fue por el paso de Charcas y es posible que hasta su llegada a Santiago, los hermanos se dedicaran a misionar en los distintos pueblos que encontraron en su camino. Desde sus comienzos los hermanos se dedicaron a la evangelización de los naturales, atención espiritual de los españoles y la organización de la Orden, siendo la primera preocupación de los religiosos el fundar casas en donde poder vivir y atender con más facilidad las necesidades espirituales de este territorio.
La primera fundación corresponde al Convento de Santa Lucía el 03 de Octubre de
1553, en terrenos donados por el Cabildo de Santiago, lugar que en la actualidad
se encuentra el Convento de Nuestra Señora de la Merced. En este lugar los
franciscanos estuvimos hasta el 7 de Abril de 1553, cuando por orden del
gobernador Don Pedro de Valdivia, el cabildo de esta ciudad asignó un nuevo
lugar que coincidía con la ermita de Nuestra Señora del Socorro.
El peregrinar de los hermanos por territorio chileno, tuvo su segunda fundación
el 11 de Noviembre de 1553 en la ciudad de Concepción, convento que tomó el
nombre de la Purísima Concepción de la Virgen María. La donación de los terrenos
se debió a la petición que Pedro de Valdivia presentó al cabildo el día 09 de
Noviembre argumentando que era necesario ocuparse de la evangelización y misión
de estos territorios. Fue el mismo Padre Robleda quien tomó posesión a nombre de
la Orden de los terrenos donados y procedió a la fundación del mencionado
convento. Esta fundación alcanzó a subsistir por espacio de tres a cuatro meses,
luego que la ciudad fue arrasada por los indígenas al ser derrotado el ejercito
español en la batalla de Tucapel, ocasión que fue muerto Pedro de Valdivia, esto
obligó a los hermanos a regresar a Santiago.
Las nuevas fundaciones fueron gestándose paralelamente con el avance que iba
experimentando la Conquista. La tercera casa fundada fue Nuestra Señora de los
Remedios en la ciudad de Valdivia, luego vino la fundación del convento de
Nuestra Señora de la Buena Esperanza, en la ciudad de La Serena (1562).
Ya en el año de 1565 la pequeña custodia franciscana de Chile había crecido lo
suficiente como para poder vivir y sostenerse por sí sola. En este mismo año la
Orden celebra en Valladolid su Capítulo General, donde se aprueba previa
autorización de Pío V la elevación de la entonces Custodia de Chile a Provincia
independiente con el nombre de Santísima Trinidad. Luego vendrán las fundaciones
del convento de Santa María de los Angeles de la ciudad de Angol (1567); el
convento de San Francisco de Jesús, en la ciudad de Imperial (1568); en Agosto
de 1568 se funda el convento de Nuestra Señora de las Nieves, en Villarica y en
Noviembre del mismo año el convento San Francisco en la ciudad de Castro, en el
centro mismo del gran archipiélago de Chiloe.
El 02 de Enero de 1572 se da cumplimiento al decreto que convertía a la antigua
custodia chilena en Provincia, aquí comienza para los franciscanos un período de
crecimiento, el cual se caracterizará por nuevas fundaciones y por el intenso
trabajo misional. Este apostolado, aunque de continuo obstaculizado por la
guerras y alzamiento de las comunidades indígenas, fue floreciente en el ámbito
doctrinal y en las diversas expediciones evangelizadoras que se realizaron en el
sur de Chile.
Los siglos XVI y XVII se destacarán por una presencia importante de los
franciscanos en la vida de la Iglesia Chilena, serán varios hermanos que durante
este período ocuparán las sedes episcopales de Santiago y de la Imperial -
Concepción; esto contrastará con la disminución de los conventos que al comienzo
del siglo XVII eran once a seis, producto de las destrucciones que se producían
con los alzamientos indígenas. Durante este período destacan la fundación de los
conventos de Copiapó, en el norte de Chile el año 1660 y el de San Diego en
Santiago que también funcionaba como colegio, y estaba situado en el lugar donde
hoy se encuentra el Instituto Nacional. El desarrollo de la provincia continuó,
recuperando la vitalidad que en un principio le habían dado sus hermanos
fundadores. Al empezar el siglo XVIII la provincia contaba con doce conventos y
con más de 160 religiosos.
A lo largo de la historia los Hermanos Franciscanos hemos caminados junto a los
hombres y mujeres que han ido construyendo la identidad de Chile, desde sus
comienzos los hermanos fueron aportando con sencillez y alegría en la
construcción de este país. La evangelización y misión franciscana ha tenido la
impronta característica de nuestro Hermano Francisco, nuestro desafió fue, es y
será dar a conocer al Dios Altísimo, como un Dios de Amor que está presente en
todas sus criaturas y que toda la creación es una invitación constante a
alabarlo.
Son muchos los rostros de hermanos nuestros que en esta tierra han logrado
alcanzar la perfecta asimilación con Nuestro Señor Jesucristo, hombres que con
su testimonio de vida han sido una presencia concreta de cómo Dios ha visitado
nuestra tierra. Cómo no recordar la santidad de Fray Pedro de Bardeci (1641 -
1700), el primer Venerable que ha tenido Chile; Fray Andrés de Guinea, muerto en
1665 con fama de santidad; Fray Andrés Filomeno García y Acosta (1800 - 1853),
nuestro querido Fray Andresito; y la figura siempre viva del santo obispo de San
Felipe, monseñor Roberto Bernardino Berríos Gainza.
La presencia franciscana en Chile, no es solamente historia es presente y
futuro, somos hombres que queremos al igual que San Francisco de Asís, seguir
las huellas de Jesucristo Pobre y Crucificado, haciendo de nuestras vidas un
instrumento de la voluntad de Dios.