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Quiero ser Franciscano
 
Señor Jesús: Tú subiste al monte a orar antes de llamar a tus apóstoles, te acompañamos para pedirte que sigas llamando a tus colaboradores: Laicos comprometidos, Religiosas, Religiosos, Sacerdotes. Queremos que los jóvenes escuchen hoy tu voz y dejen todo para seguirte. Mira a la familia de tu servidor Francisco de Asís, hazla crecer con santas vocaciones y que todos, cada día de nuestra vida, respondamos plenamente a tu llamada. Amén
 
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REGLA BULADA




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La Regla Bulada es llamada así por que fue aprobada por el Papa Honorio III el 11 de Noviembre de 1223. Esta es la tercera redacción de la Regla y es una redacción más ceñida y recortada de elementos espirituales y de oración. Por su parte esta versión tiene en cuenta más y mejor las intervenciones del magisterio de la Iglesia, y nos encontramos con un texto que se viste de perfección y elegancia literaria.

Capítulo I
!En el nombre del Señor!
Comienza la vida de los Hermanos Menores
1.- La regla y vida de los Hermanos Menores es ésta, a saber, guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad.

2.- El hermano Francisco promete obediencia y reverencia al Señor Papa Honorio y a sus sucesores canónicamente elegidos y a la Iglesia Romana. 3 Y los otros hermanos estén obligados a obedecer al hermano Francisco y a sus sucesores.

Capítulo II
De aquellos que quieren tomar esta vida, y cómo deben ser recibidos.
1.- Si algunos quisieran tomar esta vida y vinieran a nuestros hermanos, envíenlos a sus ministros provinciales, a los cuales solamente y no a otros se conceda la licencia de recibir hermanos.

2.-
Y los ministros examínenlos diligentemente de la fe católica y de los sacramentos de la Iglesia.

3.-
Y si creen todo esto y quieren confesarlo fielmente y guardarlo firmemente hasta el fin,

4.-
y no tienen mujer o, si la tienen, también la mujer ha entrado ya en un monasterio o, emitido ya por ella el voto de continencia, les ha dado licencia con la autorización del obispo diocesano, y siendo de una tal edad la mujer, que de ella no pueda originarse sospecha,

5.-
díganles la palabra del santo Evangelio (cf. Mt 19,21), que vayan y vendan todas sus cosas y se apliquen con empeño a distribuirlas a los pobres.

6.-
Si esto no pudieran hacerlo, les basta la buena voluntad.

7.-
Y guárdense los hermanos y sus ministros de preocuparse de sus cosas temporales, para que libremente hagan de sus cosas lo que el Señor les inspire.

8.-
Con todo, si buscan consejo, que los ministros puedan enviarlos a algunas personas temerosas de Dios, con cuyo consejo sus bienes se distribuyan a los pobres.

9.-
Después concédanles las ropas del tiempo de probación, a saber, dos túnicas sin capilla, y cordón y paños menores y caparón hasta el cordón,

10.-
a no ser que a los mismos ministros alguna vez les parezca otra cosa según Dios.

11.-
Y finalizado el año de la probación, sean recibidos a la obediencia, prometiendo guardar siempre esta vida y Regla.

12.-
Y de ningún modo les será lícito salir de esta religión, conforme al mandato del señor Papa,

13.-
porque, según el santo Evangelio, nadie que pone la mano al arado y mira atrás, es apto para el reino de Dios (Lc 9,62).

14.-
Y los que ya prometieron obediencia, tengan una túnica con capilla, y otra sin capilla los que quieran tenerla.

15.-
Y quienes se ven obligados por la necesidad, puedan llevar calzado.

16.-
Y todos los hermanos vístanse de ropas viles, y puedan reforzarlas de sayal y otros retazos con la bendición de Dios.

17.-
A los cuales amonesto y exhorto que no desprecien ni juzguen a los hombres que ven vestidos de telas suaves y de colores, usar manjares y bebidas delicadas, sino más bien que cada uno se juzgue y desprecie a sí mismo.

Capítulo III
Del oficio divino y del ayuno, y cómo los hermanos deben ir por el mundo.
1.- Los clérigos recen el oficio divino según la ordenación de la santa Iglesia Romana, excepto el salterio,

2.-
por lo que podrán tener breviarios.

3.-
Y los laicos digan veinticuatro Padrenuestros por maitines; por laudes, cinco; por prima, tercia, sexta y nona, por cada una de estas horas, siete; por vísperas, doce; por completas, siete;

4.-
y oren por los difuntos.

5.-
Y ayunen desde la fiesta de Todos los Santos hasta la Natividad del Señor.

6.-
Mas la santa cuaresma que comienza en la Epifanía y dura cuarenta días continuos, la cual consagró el Señor con su santo ayuno (cf. Mt 4,2), los que voluntariamente la ayunan, benditos sean del Señor, y los que no quieren, no estén obligados.

7.-
Pero ayunen la otra, hasta la Resurrección del Señor.

8.-
Y en los otros tiempos no estén obligados a ayunar, sino el viernes.

9.-
Pero en tiempo de manifiesta necesidad no estén obligados los hermanos al ayuno corporal.

10.-
Aconsejo de veras, amonesto y exhorto a mis hermanos en el Señor Jesucristo que, cuando van por el mundo, no litiguen ni contiendan con palabras (cf. 2 Tim 2,14), ni juzguen a los otros;

11.-
sino sean apacibles, pacíficos y moderados, mansos y humildes, hablando a todos honestamente, como conviene.

12.-
Y no deben cabalgar, a no ser que se vean obligados por una manifiesta necesidad o enfermedad.

13.-
En cualquier casa en que entren, primero digan: Paz a esta casa (cf. Lc 10,5).

14.-
Y, según el santo Evangelio, séales lícito comer de todos los manjares que les ofrezcan (cf. Lc 10,8).




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