“Hic locus sanctus est” es el primer saludo escrito en el umbral de la puerta que hace esta capillita consagrada a la Virgen María de los Ángeles.
Es un lugar santo porque simboliza el lugar donde Jesús puso su morada entre nosotros. Es santo porque este espacio vital simboliza el lugar donde María dio a Luz al Salvador.
Es santo porque este espacio eclesial dio a luz al movimiento franciscano en sus tres dimensiones. Al igual que el seno de María, esta iglesita, “pequeña porción”, recibe, da a luz y alimenta la vida franciscana, vida de penitencia y minoridad.
Esta capilla, restaurada por el mismo Francisco evoca el descubrimiento de su vocación: vivir el Evangelio; la fundación de los frailes menores como también el inicio de santa Clara sobre el camino de la Altísima Pobreza; el lugar ideal y vital por la reunión de los hermanos en Capítulo. Nada extraño que el mismo Francisco quiso morir mirando esta “pequeña porción de su heredad” y encomendando este lugar a los hermanos.
El perdón de Asís que es la Indulgencia de la porciúncula deberá siempre llevar a una conversión interior animado por una peregrinación junto a Francisco a Santa maría de los Ángeles.
Esta hermosa fiesta para la Familia franciscana, que nos hace entrar en el misterio de la vocación Franciscana, fortalezca más nuestra vocación como hermanos y hermanas, a los pies de la santa Madre Iglesia.
Fray Cristian OFM
|